
RESEÑA HISTÓRICA
Bajo un árbol conocido como “Ceibón” se gestó la idea de fundar una empresa exitosa. Don José Amancio López Cartagena tuvo una idea que le dio vueltas en su cabeza durante mucho tiempo y era la de fundar una pequeña empresa panificadora: era su sueño más caro.
Durante uno de sus viajes por San Pedro Sula y con la ayuda de un vendedor que se ofreció a apoyarle, don Amancio dio forma al proyecto de su vida, mismo que no tuvo el inicio que esperaba, sobre todo porque San Pedro Sula no ofrecía en ese momento las mejores condiciones para comenzar las operaciones. Obtuvo algunas fórmulas de elaboración de pan (el polvorón fue la primera de estas fórmulas) y con esta información se decidió a montar su panadería.
Los consejos sobre donde iniciar la empresa tuvo diferentes orientaciones, pero al final, al regreso de un viaje de El Salvador, Don Amancio se radicó en la Entrada Copan, alquilando un pequeño predio lleno de malva. Era un local que contaba con un horno de leña, un piso de balastro y muy poca protección contra el ambiente.


Un 16 de septiembre de 1981 vio nacer aquella pequeña empresa con un capital de apenas 1,500.00 lempiras, un carro tipo pick-up y muchas esperanzas. En los comienzos, se producía pan con apenas un quintal diario saliendo al mercado por 3 veces a la semana. En el inicio de las operaciones todo el personal con que contaba la panificadora era solamente Don Amancio y un panadero. Otro vendedor que conocía la región se dedicaba a comercializar el producto.
La pequeña panadería fue creciendo y al cabo de 3 años, producía pan con 9 quintales y con un gran esfuerzo se compraron algunos solares y se construyó la primera parte de lo que serían las instalaciones de la empresa. Incluso Don Amancio tuvo que vender su carro para terminar la primera parte de la panificadora. Para septiembre de 1982 se adquiere el primer camión y en febrero del año 1984 se compra el segundo automóvil, un Pick-up para complementar la distribución.
Debemos mencionar que debido a que la competencia de las panificadoras sampedranas era muy fuerte, Don Amancio decidió hacer la distribución del producto en los lugares menos accesibles, es decir, en comunidades de montaña. El pan desde luego, no era de la mejor calidad.
El año de 1987 quizá sea el año del despunte de la empresa. Se adquiere una planta eléctrica, dado que la ciudad no contaba con energía eléctrica; así se sustituían las viejas lámparas de gas tipo Coleman. También se adquieren las primeras máquinas batidoras. El trabajo era arduo y el tiempo de operación se extendía hasta 18 horas continuas. La primera revolvedora de pan se consiguió en una recuperadora de metales en San Pedro Sula.
Poco a poco, la empresa se ha ido extendiendo. Desde la década de los 90’s se han adquirido nuevos equipos y se ha fortalecido la parte gerencial, como es natural en toda organización que se vuelve más compleja. Los hornos giratorios que sustituyeron a los hornos de leña.

HISTORIA EN IMÁGENES









